Nov 8, 2008

Pacto de no.



Mi dedo índice se estira y no alcanza. Te señalo ahí, donde deberías estar hace meses, días, años enteros quizás. Me atrevo a la pregunta sobre aquello qué hiciste para que no pueda lograrte, para que el miedo detenga mi mano justo antes de envolverte en un abrazo. ¿Nos habrá detenido el miedo aquella noche? Debimos haber matado esa madrugada. Los sueños, asesinos deformes de esta aparente realidad, están truncando el deseo irascible de la vida sin vos. Tus manos atan, así de verde, ese anhelo desecho, ese deseo iracundo de no soportar la mirada perenne. Una soledad irremediable, un sinfín de fortuitos desencuentros en los que me querés, no te quiero, te quiero y no me querés. Puntitas de pié sobre la vereda de anchas baldosas que nos miran de abajo y se ríen de nuestras voces bajitas que juegan a esconderse. A no estirarnos, a no tocarnos con tal de no corromperse, de no mirarse, de no volver a arrancarse de uno para el otro.






ChAPU

3 comments:

Anonymous said...

Perenne. Eternos.

Anonymous said...

Una noche...
dos noches...

"asi de verde"...
con tal de nombrar tu color...

jaja

BESO Y MORDISCO!
x culpa del short

victoria said...

Las cosas siempre suceden cuando deben y hoy, pateando una tristeza irremediable, llegué a tu página y me gustó. Saludos.