Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.
-Olga Román-
Te quiero, tanto más cuando puedo dormir por vos. Con vos. Cuando tu respirar opaca el silencio de la noche. Cuando la oscuridad es pura luz. Te quiero cuando cierro los ojos. Cuando apoyada en tu pecho, puedo contar uno a uno los latidos de tu corazón. Cuando se te escapa la inocencia en preguntas sin respuesta. Cuando me mirás. Te quiero en el abrazo menguante cuando despierto, en la corta caminata. Te quiero en el espejo. En el beso apasionado, en el cándido y en el honesto. En la caricia inesperada. Te quiero en la noche, enferma de techos e insomnio. En la ventana abierta, en la toalla mojada. Te quiero aunque te esfumes, aunque la madrugada te convierta en otro. Aunque crezcan las defensas y las murallas. Aunque quedes del otro lado de la mañana. Hay uno, dentro tuyo, que me quita el sueño y sólo me lo devuelve en el gesto de la penumbra matutina.
Te quiero, tanto más… cuando existís.
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